20 Sep

LAS CASTAÑUELAS DE IFIGENIA

Después de que el bien público venció a la piedad y el rey al padre, y dispuesta a dar su sangre pura se presentó IFIGENIA ante el altar a los servidores que lloraban, se conmovió la diosa, puso una nube ante los ojos de los presentes, y se dice que, en medio de la ceremonia, de la multitud que atendía al sacrificio, y de las voces de los que rezaban, colocó una cierva en sustitución de la Micénide.

(Ovidio, Metamorfosis XII, 29-34. Traducción de A. Ruíz de Elvira, Alma Mater, Madrid 1988)

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