Douglas Morgenstern: online language learning

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Douglas Morgenstern[1], Senior Lecturer de español, Instituto de Tecnología de Massachusetts. Enseñó español intermedio y avanzado allí desde 1980 hasta su jubilación en 2011. Anteriormente fue profesor de español en la Universidad de Stanford, Español e Inglés como segundo idioma en los colegios comunitarios de California, e Inglés en Colombia, donde sirvió en el Cuerpo de Paz. Ha sido profesor de español del nivel inicial en Harvard Extension desde 1981. En 1993 recibió el Premio Carmen S. Bonanno de Excelencia en Enseñanza de Idiomas Extranjeros sobre su trabajo en Harvard Extension, y en 2007 fue honrado por sus veinticinco años en la enseñanza. En 2009 fue el primer receptor del premio Levitan en Lenguas y Literaturas por  Excelencia en la Enseñanza, en la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales del MIT. Fue co-autor y colaborador en varias publicaciones de libros de texto en español, consejero de un telecurso PBS y ha presentado y publicado temas sobre las actividades de conversación y el uso de la tecnología en el aprendizaje de idiomas. A partir del curso 2000-2011 dirige el programa MITUPV Exchange, un programa de intercambio de mensajes de texto, fotografías y vídeos entre los estudiantes de Estados Unidos y la Universidad Politécnica de Valencia en España. El proyecto se describe en Wired Campus Technology[2] y en el tomo Enseñanza de Lengua y Literatura On-line, publicado por la Asociación de Lenguas Modernas en 2009.

Preguntas

1)             El aprendizaje on-line de idiomas no es algo nuevo, pero su éxito ha aumentado de forma evidente durante los últimos años, especialmente después de la explosión del uso masivo de las redes sociales. 

¿A quién cree Vd. que beneficia principalmente éste éxito, a los idiomas en uso por una mayor cantidad de gente en el mundo como el inglés, el español y el chino, o a los idiomas usados por un conjunto menor de personas, como el griego por ejemplo? 

R.: Creo que ambos grupos pueden beneficiar, pero tal vez es un recurso especialmente útil para los idiomas menos utilizados, porque evita la necesidad de tener cierto número de estudiantes inscritos y presentes en el aula.

2)             ¿Cree Vd. que aprender lenguas extranjeras es algo que gusta, en general, a los estadounidenses?

R.: Los estadounidenses, comúnmente, no ven la necesidad de aprender otra lengua y prefieren que todo el mundo sepa inglés. Sin embargo, hay muchos estudiantes universitarios que disfrutan de aprender otra lengua y se interesan por los aspectos culturales: la música, las películas, la literatura, la comida, los deportes, los valores, etc.

3)             Basándose en la experiencia que usted tiene en el aprendizaje de idiomas on-line, ¿Su sensación es que es fácil, o más bien que es algo dificultoso para alumnos cuya lengua materna es el inglés, el aprender español por sistemas on-line?

R.: Es más difícil, porque hay limitaciones en el tipo de actividades que son factibles con el formato on-line. Además, por lo general, hay menos tiempo para la conversación entre alumnos y, a veces, las restricciones tecnológicas no permiten un mejor uso del tiempo disponible.

·   ¿Me podría, por favor, dar uno o dos ejemplos de este tipo de limitaciones?

 

R.: Hay actividades que yo solía hacer en el aula que no son posibles on-line (o podrían ser posibles en teoría, pero con demasiadas complicaciones logísticas):

–                      “Frenesí combinatoria”: Se divide la clase en equipos, con nombres para cada equipo. Cada equipo usa una mesa (o el suelo—los estudiantes estadounidense se visten de una manera muy informal y no les importa sentarse en el piso). El profesor les reparte una cantidad grande de tarjetas a cada equipo. En cada tarjeta está escrita en letras grandes una sola palabra: (nadar; por; el; él; tres; bueno/a; elefante; Gabriel; mi; etc.). Cada equipo trata de generar la mayor cantidad de oraciones coherentes (con los verbos conjugados, concordancia de género y número, etc.; el significado puede ser absurdo, p. ej., “El elefante verde estudia griego por la tarde con la abuela del doctor Torres”) en una carrera con los equipos rivales. El estudiante le muestra su oración al profesor, diciéndola en voz alta. El profesor le da un punto por cada tarjeta y mantiene los números actualizados de cada equipo, escribiendo los números en la pizarra en columnas. Los alumnos de cada equipo trabajan juntos para poder generar el mayor número de puntos, desplazando las tarjetas. Puede haber varias fases: el profesor aumenta en número de tarjetas cada rato para que una oración sea aceptable; el profesor les dice que dejen las tarjetas en el suelo o en la mesa y “los piratas” (un alumno de cada equipo) pueden robar cierto número de tarjetas de los equipos rivales; el profesor anuncia que si se usa el subjuntivo (u otra estructura), cada oración recibirá el doble de número de puntos; al final le da 10 minutos para que cada equipo cree una oración extremadamente larga, etc.

–                      “Carrera”: También se basa en equipos, con nombres para cada uno escritos en la pizarra. Los estudiantes están de pie, en semicírculos, enfrente de donde está escrito el nombre de su equipo. Un estudiante de cada equipo sale del aula y se queda en el pasillo (no puede ver u oír lo que ocurre en el aula). El profesor escribe una oración en la pizarra y todos los estudiantes tienen que aprenderla de memoria. Se hablan entre sí para formar una estrategia. El profesor borra la oración secreta. Después los alumnos que estaban fuera vuelven al aula y cada uno tiene que tratar de reproducir la oración secreta, basada en sugerencias de sus compañeros de equipo (éstos no pueden usar el mismo verbo, nombre o adjetivo; tienen que ser creativos en hacer que el alumno que estaba fuera tenga éxito en adivinar cada palabra y para ganar, toda la oración antes de lo hagan los equipos rivales). Por ejemplo, si la oración contiene la palabra “María,” las sugerencias podrían ser: “un nombre de mujer muy común;” “la madre de Jesucristo;” etc. Un equipo ganará y el profesor escribe “1” al lado de su nombre y después sale otro estudiante de cada equipo para repetir el proceso con una oración distinta. Variante: el profesor anuncia que la oración siguiente será difícil y valdrá doble.

4)             En Europa hemos clasificado el aprendizaje de las lenguas extranjeras en 6 niveles (A1-C2). Normalmente en Grecia, un alumno adulto necesita 4 años de clases para llegar al nivel C2 del español. ¿Cuánto tiempo se necesita, en un proceso normal, para llegar a ese nivel en E.E.U.U.?

R.: Depende de la universidad, pero casi siempre hacen falta dos años de clases para alcanzar el nivel intermedio. Pero el español presenta un reto especial ya que hay tantos países de habla española y el estudiante norteamericano necesita poder entender los dialectos hablados en España y en la América Latina, que son muy diferentes en cuanto a la pronunciación, el vocabulario y en algunos casos, la morfología y gramática. Por esta razón es muy posible que sea necesaria una estadía (una estancia) en un ambiente de habla española durante varios meses adicionales. Es preciso notar las diferentes entre el típico alumno europeo y el estadounidense, sobre todo en cuanto al español. Si se les enseña español a inmigrantes europeos en España, el idioma tal como se habla en España es el enfoque principal. No existe ese lujo en Estados Unidos. Por los patrones de inmigración, es probable que el estudiante tenga que entender el español hablado por mexicanos, dominicanos, centroamericanos, puertorriqueños y cubanos. Pero también, es posible que quisiera viajar a España, o que su empresa tenga contacto con empresas españolas, y por lo tanto, debe también entender el español peninsular.

 

5)             El inglés y el español, tienen una raíz común, muy importante en el latín.

¿Cree Vd. que se aprovecha esta base común durante el aprendizaje del español como lengua extranjera?

R.: Sí, es muy importante que haya esta raíz común.

       ¿Qué ventajas otorga el aprovechamiento de esa circunstancia? 

R.: El profesor puede utilizar palabras cognadas en la conversación y en los ejercicios escritos. También, los estudiantes pueden leer artículos on-line, por ejemplo, noticias en la página web de la BBC Mundo (que usa un español más “universal” que cualquier periódico nacional) y adivinar el significado de muchas palabras cognadas[3].

6)             ¿Cree que se puede utilizar la lengua materna de los alumnos, combinada con la que se aprende, durante las clases para explicar reglas gramaticales o términos abstractos por ejemplo, o es mejor hacer desde el principio una ‘inmersión completa’ en el idioma que se está aprendiendo?

 R.: Hace muchos años yo usaba metodologías basadas en el sistema de inmersión. Solamente funciona si los estudiantes tienen mucho tiempo y están dispuestos a practicar la lengua fuera de clase. Normalmente los alumnos de hoy disponen de poco tiempo porque estudian otras asignaturas a la vez, algunas muy difíciles. Por eso es imprescindible usar la lengua materna. (En el caso de algunos estudiantes estadunidenses, hay que usar el inglés aunque su lengua materna sea otra; como Ud. sabrá, ha habido mucha inmigración de todos los continentes. En mi clases de Harvard Extension hay en este curso alumnos de China, Corea, Rusia, la India, y otros países. En algunas ocasiones su inglés no es nativo y esto representa una barrera adicional para ellos).

7)             ¿Cómo es la experiencia de la enseñanza de un idioma, en una clase en la que el grupo, los estudiantes provienen de lenguas maternas distintas?

R.: Es muchísimo más difícil. Tuve esa experiencia hace varias décadas cuando les enseñaba inglés en California a inmigrantes que provenían de diversos países de Europa, Latinoamérica y Asia. Había que proceder con más lentitud y esmero, y también depender de muchos soportes audiovisuales.

8)             Las cuatro destrezas principales (leer, escribir, escuchar y hablar) que se trabajan durante el aprendizaje de un idioma extranjero, ¿se enfrentan de la misma manera en los cursos on-line, o alguna de ellas se usa más en este tipo de enseñanza?

R.: En teoría cada destreza es importante. Realmente depende del profesor. En mi caso, hago hincapié en la comprensión auditiva y el hablar, aunque los estudiantes necesitan leer y escribir bastante cuando hacen los ejercicios que ofrecen el programa on-line de la casa editorial.

9)             Una creencia, al parecer, predominante entre los hispanohablantes es que para aprender un idioma extranjero hay que practicarlo en su país de habla. ¿Usted cree que esto es necesario con todos estos recursos que nos ofrece la red?

¿Hasta qué punto es imprescindible el trasladarse al otro país para ello? 

R.: Hay alumnos excepcionales que pueden llegar a un nivel bastante alto sin esa experiencia. Pero, en el caso de mis alumnos, muchas veces suelen practicar con amigos de habla española residentes en Estados Unidos. Es cierto que existen muchos recursos en la Red, pero hasta ahora la Inteligencia Artificial no ha podido duplicar la experiencia de una conversación coherente y útil con un ser humano. Por ejemplo, no contiene el conocimiento del mundo y de los contextos sociales y por esta razón, es difícil que comprenda las intenciones del interlocutor humano. El estudiante dice, “Hace frío.” El interlocutor humano cierra la ventana, o le pregunta, “¿Quieres que cierre la ventana?” porque se vale del conocimiento implícito.

10)         ¿Los alumnos que participan en un programa de aprendizaje on-line de idiomas, suelen ser dispuestos a utilizar ciertas herramientas (foros, wikis, participación en blogs, chats individuales o de grupo, vídeoconferencias, etc.) para crear contenidos en la lengua extranjera, o suelen tener miedo de hacerlo?

R.: Suelen sentirse muy cómodos en ese ambiente tecnológico. No obstante, persisten ciertos obstáculos. En Skype (vídeo en tiempo real, con grupos de 10 personas o menos conectados a la vez), en ciertos momentos hay estudiantes con conexiones menos fuertes que desparecen y necesitan volver a conectarse.

11)         Hay ya quien habla de que conversar con un ‘Chatbot’ -un robot de charla, basado en agentes conversacionales de Inteligencia artificial mediante un programa informático diseñado para simular una conversación inteligente-, podría ser una de las herramientas del futuro para aprender un idioma a distancia. ¿Vd. qué opina sobre ello? 

R.: Estuve involucrado por un tiempo en los años 90 con experimentos de esa índole, sin éxito: el programa necesitaba crear un modelo sintáctico y semántico del input natural del interlocutor humano. Cuando se trata de un interlocutor que es estudiante de una lengua extranjera y que comete serios errores, el programa no puede descifrar la oración correctamente. Existían en aquella época programas que simulaban la comprensión, basándose en cualquier palabra del input del interlocutor humano y con un output que aparentaba tener alguna conexión, pero nuestra meta era diferente. La Inteligencia Artificial de ahora se basa en un tipo de paradigma distinto al usado en aquella época. Es posible que sea factible en algún momento, pero es probable que en el futuro inmediato no logre ser muy útil.

–         ¿Por qué cree que no puede ofrecer resultados todavía?  Personalmente he notado que los más jóvenes (incluso mi hijo), se divierten muchísimo chateando con un tal Cleverbot.com en inglés, y tengo la sensación que así aprenden de manera natural. 

–         R.: Creo que todavía hace falta mucho progreso. Acabo de ir a Cleverbot.com para tener una conversación. Empecé en español pero la respuesta fue en otro idioma. Después empecé en inglés. El Chatbot no pudo producir una respuesta coherente, fuera de la pregunta ¿Qué significa X?. Su última respuesta, donde se habla del programa televisado británico “Doctor Who,” indica que está usando “pattern matching” (correspondencia de patrones) y cuando no tiene éxito, crea un output al azar. Yo sé que mis estudiantes de Harvard Extension (y mis alumnos anteriores, cuando enseñaba en el MIT), se darían cuenta en seguida de que continuar con este interlocutor virtual sería frustrante. Como viven agobiados de trabajo, para ellos “el tiempo es oro.” Me alegro que hayas tenido experiencias con resultados más positivos; tal vez en este momento sea muy divertido para los niños de cierta edad.

–         Sin embargo, una alumna mía, descubrió a Eliza, una implementación de Elizabot traducida y adaptada en español,  “originalmente diseñada en el MIT entre 1964 y 1966 por Joseph Weizenbaum. Funciona buscando palabras clave en las frases del usuario y respondiendo con frases predeterminadas, con algunas sustituciones de acuerdo a ciertos patrones. Obviamente no es nada inteligente, aunque el limitarse a hablar de uno mismo en frases cortas ayuda a mantener cierta ilusión de inteligencia”

–         R.: Sí, en los años 80 jugué varias veces con la herramienta de Weizenbaum. Los demás investigadores de la Inteligencia Artificial en el MIT (por ejemplo Minksy: https://en.wikipedia.org/wiki/Marvin_Minsky) no estaban nada contentos con él, porque no era “creyente” … Ahora el paradigma para Apple Siri[4], Google Translate[5] y otros programas similares es el uso de “Big data.”[6] O sea, el programa tampoco “comprende” el input (en el sentido de construir un modelo sintáctico y semántico); sencillamente encuentra muy rápidamente los ejemplos que podrían ser apropiados entre miles (o millones) de casos.

12)         ¿Cree que la interacción con un humano tiene o no tiene comparación con este tipo de herramientas, para el aprendizaje de un idioma que aún no se conoce?

R.: Estas herramientas podrán cumplir algunas de las funciones de una interacción entre los seres humanas, pero habrá limitaciones. Hace falta un profesor que sea capaz de adivinar la intención de su interlocutor y de reducir su confusión. Es muy difícil que logre esto un programa.

13)         ¿Cómo se consigue tener una interacción fluida y mantener el interés constante de los estudiantes de un curso de idiomas a distancia?

¿Hay alguna habilidad especial o ‘secreto’ para conseguirlo? 

 R.: Basado en lo que los estudiantes han escrito en las evaluaciones de mi curso, son esenciales estas cualidades en un profesor eficaz:

·   la paciencia

·    la disponibilidad (responder pronto a los mensajes de email; estar disponible por mucho tiempo fuera de clase)

·    el conocimiento de la materia

·    la variedad de ejercicios

·    la habilidad de hacer cambios “sobre la marcha” (o sea, la flexibilidad)

·    el sentido de humor

·    el uso de vídeos, música y lecturas (materiales “auténticos”)

·    la habilidad de adaptarse a las necesidades de los alumnos, e interactuar con estos para que los menos proficientes comprendan y los más avanzados no se aburran

14)         Muchos creen que en un curso a distancia, a veces falta la parte divertida: la posibilidad de tomar una cerveza con los compañeros después de la clase o cotillear sobre el profesor o los compañeros pesados, en voz baja.

¿Existe alguna manera para incluir algo equivalente a esta parte en un curso on-line y crear relaciones más profundas entre el alumnado? 

R.: Los estudiantes en mi curso de Skype empiezan a conocerse y hacer amistades virtuales después de pocas semanas. Esto se debe al formato: en lugar de una sola sesión de 30 alumnos con audio y texto pero sin vídeo, he elegido (basado también en la preferencia de los estudiantes) varias sesiones de Skype con vídeo, con grupos pequeños (el límite de 10 personas conectadas a la vez con vídeo en tiempo real, donde los estudiantes se ven unos a otras además de verme a mí). También se debe a lo que hago como profesor: les hago preguntas sobre dónde viven, cuáles son sus aficiones, cómo es su trabajo, etc., a la vez que les hago saber que me interesa la vida de cada uno.

Para que los alumnos se conozcan mejor también he probado otras ideas, por ejemplo, un proyecto de grupo en el que tres o cuatro estudiantes tienen que reunirse por Skype fuera de clase y después presentar una breve escena usando ciertos vocablos. Funcionó pero les llevó demasiado tiempo la fase preparativa.

También, “la parte divertida” puede ser de índole diferente: mirar películas extrañas o chistosas y comparar reacciones; hacer actividades llamativas; quejarse de la cantidad de tiempos verbales e insistir que esto representa una conspiración contra los estudiantes de lengua, etc.

[1] Douglas Morgenstern. (2016). Harvard Extension School. Retrieved 11 July 2016, from https://www.extension.harvard.edu/faculty-directory/douglas-morgenstern

[2] Students as Designers and Content Creators: An On-line Multimedia Exchange between the U.S. and Spain — Campus Technology. (2016). Campus Technology. Retrieved 11 July 2016, from https://campustechnology.com/articles/2003/09/students-as-designers-and-content-creators-an-on-line-multimedia-exchange-between-the-us-and-spain.aspx

[3] Emparentado morfológicamente: http://dle.rae.es/?id=9fc4COH

[4] Siri es una aplicación con funciones de asistente personal a veces con su propia personalidad para iOS. Esta aplicación utiliza procesamiento del lenguaje natural para responder preguntas, hacer recomendaciones y realizar acciones mediante la delegación de solicitudes hacia un conjunto de servicios web: https://es.wikipedia.org/wiki/Siri

[5] Traductor de Google (del inglés Google Translate) es un servicio libre multilingüe de traducción automática estadística proporcionada por Google para traducir texto, voz, imágenes o vídeo en tiempo real de un idioma a otro: https://es.wikipedia.org/wiki/Traductor_de_Google

[6] Big Data, Macrodatos o Datos masivos es un concepto que hace referencia al almacenamiento de grandes cantidades de datos y a los procedimientos usados para encontrar patrones repetitivos dentro de esos datos: https://es.wikipedia.org/wiki/Big_data

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